Llevar a cabo una operación de reflotamiento en el mar no es tarea sencilla. Mucho menos sí se trata de una zona tan desafiante como el Canal de Chacao. Este fue el escenario donde el Catamarán Tornagaleones, clave en el traslado de trabajadores para la obra del Puente Chacao, terminó hundido a 26 metros de profundidad tras un accidente. En esta nota, te contamos cómo Ultrasea logró rescatarlo de forma segura y eficiente.


1. Diagnóstico inicial bajo el agua
Todo comenzó con una inspección submarina a cargo de buzos comerciales altamente entrenados. Equipados con ROVs —vehículos operados a distancia capaces de descender hasta 200 metros— lograron evaluar el estado del catamarán. Para alivio del equipo, el casco estaba intacto y no presentaba fugas de hidrocarburos.
2. Una estrategia de reflote en varias etapas
Para levantar la nave, se desarrolló un plan meticuloso dividido en fases claras:
- Preparación previa
Lo primero fue eliminar restos y objetos adheridos al casco. Luego, se instaló un sistema de amarre fuerte para asegurar que el Tornagaleones se mantuviera estable durante todo el proceso. - Línea de virado
Se fijaron anclas de una tonelada en puntos clave, y se utilizó un bloque muerto de 40 toneladas junto al Catamarán ISASAR, equipado con un potente winche de 60 toneladas. Todo esto permitió una extracción firme y controlada. - Globos de levante
Se inflaron globos de aire con capacidad total de 60 toneladas, primero en la parte trasera y después en la delantera de la nave. Este paso fue crucial para elevarla de forma gradual y evitar daños durante la subida.

3. Varado y extracción del agua
Una vez que el catamarán estuvo en una zona menos profunda, fue asegurado para iniciar el achique. Con motobombas industriales, lograron extraer hasta 60 metros cúbicos de agua en solo media hora. Antes de continuar, realizaron una última inspección para confirmar que el casco seguía sellado correctamente.
4. El viaje final al varadero
Con el Tornagaleones ya a flote, la siguiente fase fue su traslado al varadero Guardiamó, en Quemchi. Fueron 30 millas náuticas recorridas a velocidad constante de 3 nudos. La embarcación “Nachito”, acondicionada para estas misiones, fue clave para garantizar un traslado estable.
5. Seguridad y respeto por el entorno
Desde el inicio, Ultrasea aplicó rigurosos protocolos medioambientales. La manipulación de los hidrocarburos y otros residuos fue realizada con extremo cuidado, minimizando cualquier impacto en el ecosistema del canal.
Ultrasea: experiencia que da confianza
Con más de diez años liderando operaciones complejas de rescate y reflote en el sur de Chile, Ultrasea se ha ganado un lugar como socio confiable en servicios marítimos. Su equipo humano, sumado a tecnología de punta, hace posible enfrentar desafíos extremos con seguridad, precisión y compromiso.

